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Cerámica

Técnica: Es la que tiene mayor valor intrínseco, a la mezcla de barros naturales de la región se le añaden alumina, sílice y fedespaldo, en estado líquido, se vacían en moldes de yeso, o bien en pasta, se modela y se tornea. Formada y seca la pieza se quema a 600°, ya sancochada de decora a mano, se esmalta y vuelve a cocerse, esta segunda vez a 1260°, temperatura  a la que se verifica convirtiéndose prácticamente en una piedra. Este procedimiento que requiere de horno con alta capacidad de calor, fue por mucho tiempo inaccesible a los alfareros hasta que en 1857 estableció su taller en Tonalá el ceramista Jorge Wilmot, regresando de Europa donde lo enviaron a estudiar por cuenta del Museo Nacional de Artes e Industrias Populares, Wilmot modernizó la técnica y los equipos, rescató algunas formas tradicionales mexicanas.

 

Decoración

 

Las piezas pintadas a mano, han creado una fascinante línea de figuras zoomorfas, patos, lechuzas, pescados, faisanes, tortugas, caracoles, gallinas, gallos, gatos, caballos, codornices, tucanes, ranas, etc. Que al igual que los platos, vasos y vajillas, asocian la calidad de la materia, la gracia y libertad del dibujo y la discreta belleza del colorido en las mejores piezas, que a cada  escama o pluma corresponde una pincelada de  las que a menudo hay miles en café, dorado o rojizo.